Cómo proteger a nuestro bebé del frío

Cómo proteger a nuestro bebé del frío

El invierno es la época más fría del año y salir a la calle con temperaturas bajo cero se puede convertir en una tarea difícil, especialmente cuando queremos llevar a nuestro bebé. Quedarse en casa no es la solución adecuada y hay una serie de medidas que tomar para convertir cualquier paseo al aire libre en una experiencia inolvidable. Es normal que con el frío el bebé coja resfriados más fácilmente y esté con mocos durante unos días. Por eso debemos vestir a nuestro niño con la ropa adecuada, protegiéndolo del frío y cuidando de su salud.

En primer lugar, es fundamental proteger al lactante del sobrecalentamiento: en ocasiones, nos dejamos llevar por el miedo a que cojan frío, y tendemos a abrigarles en exceso o a exponerles a ambientes demasiado caldeados. Lo principal a tener en cuenta en los meses que se avecinan: el verdadero enemigo de los pequeños no es el frío, sino los cambios bruscos de temperatura, y los contrastes a la hora de salir del calor del hogar al frío de la calle. Estos consejos serán útiles a la hora de proteger a tu bebé del frío.

Pasos a seguir:
1

En invierno debemos vestir a nuestro bebé con bodys de manga larga, patucos y jerseys de lana para que el pequeño esté a gusto. Entre los accesorios no pueden faltar las mantas que podemos llevar en el coche y en el cochecito cuando estamos de paseo.

2

Los saquitos se adaptan al cuerpo del bebé, a su tamaño reducido. Cuando la fecha de nacimiento del bebé es en invierno, es aún más sensible y sufre más del frío. Puedes consultar nuestro artículo sobre cómo elegir un saco para el bebé.

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Los pijamas manta son una buena posibilidad para que el bebé duerma caliente. Estos pijamas están realizados con material resistente y son de lana. Son útiles porque el niño suele destaparse más veces durante la noche.

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También puede ser importante emplear humidificadores que mantengan la humedad del ambiente en un mínimo de un 50 por ciento, y controlar regularmente su temperatura corporal en la nuca y el cuello, para comprobar si están correctamente abrigados o por el contrario pasan calor. Recuerda que el mecanismo de termorregulación del recién nacido aún no está del todo desarrollado, y por lo tanto otros signos, como el color de la piel, el sudor, o que tengan las manos muy frías o muy calientes, pueden inducir a equívocos.

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